Desde que me fui a vivir solo tenía el capricho de tener un perro que me hiciera compañía. Un día bromeando con María decidimos (o decidió ella) que su gatita se llamaría Lluvia y mi perro Minuto (como nuestras canciones). Primero vino Lluvia, una gata que está un poco loca. Hace poco se tiró desde un quinto aunque ya se va recuperando. Y hace no mucho llegó Minuto. Se lo pedí a los Reyes Magos aunque por lo visto se perdieron camino a Torrejón del Rey y llegaron algo tarde.lunes, 8 de marzo de 2010
Cada 2 minutos
Desde que me fui a vivir solo tenía el capricho de tener un perro que me hiciera compañía. Un día bromeando con María decidimos (o decidió ella) que su gatita se llamaría Lluvia y mi perro Minuto (como nuestras canciones). Primero vino Lluvia, una gata que está un poco loca. Hace poco se tiró desde un quinto aunque ya se va recuperando. Y hace no mucho llegó Minuto. Se lo pedí a los Reyes Magos aunque por lo visto se perdieron camino a Torrejón del Rey y llegaron algo tarde.viernes, 5 de marzo de 2010
GRACIAS
Gracias por escribirme esa canción,
por arañarme el corazón,
por ser así como tú eres.
Gracias por aguantar ese dolor
por inventar ese sabor
por hacer siempre lo que quieres.
Gracias por los consejos que me das
por olvidarme si te vas
por no quererme un poco mas.
Gracias por esas cosas que no se pueden contar.
Aprendí a sufrir.
Aprendí a reírme de mi.
Me reconstruí.
Tuve que decir que sí...
Que sí.
Gracias por caminar siempre al revés,
por derretirte si me ves,
por alargar ese momento.
Gracias por asumir ese papel.
Ya no sabíamos que hacer
pero te fuiste justo a tiempo.
Gracias por ayudarme a que se duerma,
por el cariño, la paciencia
cuando todo iba mal.
Gracias por esas cosas que no se deben contar.
Aprendí a sufrir.
Aprendí a reírme de mi.
Me reconstruí.
Tuve que decir que sí...
Que sí.
Ya no seré lo que fui para ti una vez
pero puedes contar conmigo.
Aprendí a sufrir.
Aprendí a reírme de mi.
Me reconstruí.
Tuve que decir que sí...
Que sí.
Aprendí a sentir,
también a pasarlo bien sin ti
y me levanté
cada vez que tropecé y caí.
Tuve que alejarme de ti.
Tuve que aprender a ser sin ti.
Jose Antonio Krespo